Día de bajón, o más bien tiempo de bajón
Todos sabemos lo que eso conlleva, y sobretodo en mi caso
Lágrimas y más lágrimas, preocupaciones, lo de siempre.
Y en esos momentos hay alguien que jamás, nunca, me falla.
Sé que hay mucha más gente que jamás me fallaría pero es él al que mejor se le da animarme.
Hoy he llorado por oirlo llorar, he llorado porque él estaba agobiado, he llorado porque llevo una mala semana y siempre acabo explotando el domingo.
Y él, el que ayer sonreía conmigo, el que estaba negativo y abatido esta mañana, es el mismo que me ha hecho reir al final.
Los bajones no se van así como así, pero él me ayuda a pasarlos.
Me recuerda que me quiere, eso siempre, me hace reir, y lo mejor de todo, hace que yo misma me ría de mí¡¡
Sí sí¡ Él se queda callado mientras yo hablo sola, y al rato lo escucho reirse por lo bao de mí, y me recuerda lo payasa que soy cuando me deja hablar sola, nada más que digo tonterías!
Y me río, sí, al final me río, después de un día malo, de haber llorado bastante, me acabo riendo, y lo más importante, me río con él, reimos los dos.