lunes, 30 de septiembre de 2013

Por muy largo que sea el túnel, al fondo siempre hallarás la luz.

Parecía que no iba a llegar nunca, pero en esta vida todo pasa y todo llega, más tarde o más temprano.
Ha comenzado la recuperación, la de verdad. Ese punto en el que las cosas buenas comienzan a pesar algo más que las malas en la balanza de mi vida.
Alguien me dijo allá por julio que lo importante para remontar y comenzar de cero era hacer cosas que me ilusionaran, al principio no creí en que aquello fuera la solución a lo que me estaba pasando, pero lo era.
Siempre me había gustado bailar, y decidí probar...y para nada esperaba que me fuera a ayudar tanto esto. Al principio era una actividad más, hasta que empecé a engancharme, a darme cuenta de que se me da mejor de lo que me esperaba. Ahora no puedo dejar de mover las caderas aunque esté en casa, y cada vez que escucho una bachata se me escapan solos los pies. He conocido a gente nueva, que me ilusiona, que me hace sentir bien y válida, y con la que me siento a gusto.

Por todos esos motivos el baile está tirando mucho de mi hacia el positivismo y la felicidad.
Las cosas malas no se irán nunca, pero de nosotros depende si queremos verlas todos los días o mirarlas como una oportunidad que nos dio la vida para aprender.
Es una cuestión de cambio de chip, es un punto de vista, una manera de ver la vida. Las cosas no son buenas o malas en sí mismas, ni siquiera la gente. Todo depende de nuestra interpretación del mundo que nos rodea. Y esa interpretación más positiva es la que poco a poco y no sin ayuda estoy empezando a conseguir.

Ya me tocaba, a mí, empezar a ver la luz al final del túnel.

Ahora solo queda aprender a disfrutar de esos pequeños lapsus de felicidad que se van como la lluvia. Aprender a valorar cada minuto de ilusión y felicidad y no pensar en los errores, porque ya he aprendido de ellos.
"Todo pasa por algo" es una premisa que hay que tener presente, sin dejar por ello de hacer cosas porque creemos que deben pasar solas. Quizás el destino está escrito, pero si queremos algo, hay que luchar por ello, porque siempre podremos cambiar nuestro rumbo.. porque nosotros somos los directores de nuestra película, y decidimos quién entra en ella y qué aventuras queremos vivir.


domingo, 15 de septiembre de 2013

Lost.

Perdida. Llevo unos días sintiéndome realmente perdida y no termino de encontrar consuelo en las pocas personas que tengo a mi lado.
¿Por qué? Aún no he encontrado realmente el motivo.
Quizás el comienzo de curso esté siendo más complicado de lo que esperaba. Quizás pensaba que llegaba a este punto más fuerte de lo que realmente estoy. Aún así pienso que no importa cuánto te prepares para un momento, ya que luego será imposible controlar lo que sientas.

Siento que la sensación de bienestar o felicidad es un objetivo que actualmente diviso muy lejos de mí, y me resulta muy duro sentir que no avanzo hacia ello. Hay momentos en los que creo avanzar, pero luego veo que solo son espejismos. Quizás debiera centrarme en esos espejismos y dejar de mirar atrás.

Ahora el pasado sólo puede hacerme daño, y lo sé, pero a veces no soy capaz de dejar de mirar atrás y darle vueltas a todo. Parece simple, parece fácil decidir centrarse en el presente y el futuro, hacer planes, cosas nuevas... Esa es la teoría. Pero mientras que siga llevando el pasado a la espalda todo lo que venga será más difícil de conseguir.

No sé cuántos días, semanas, o meses me quedan para encontrarme realmente mejor y aprender a mirar sólo hacia adelante, pero ojalá todo lo que tenga que venir, las ilusiones, las cosas buenas, no tarden mucho en llegar. Porque odio verme frenada en las cosas que hago, y odio levantarme por las mañanas con la sensación de que no puedo sonreír.

Tiempo, solo necesito tiempo. ¿Todo llega para el que sabe esperar? Ojalá sea verdad.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

(La) Erasmus, mi Erasmus.

Hacía tiempo que sentía la necesidad de sacar tiempo y fuerzas para pararme a escribir algo sobre la mejor experiencia de mi vida. Escribir sobre ello en pasado supone aceptar que todo aquello ya se terminó, y tres meses después, eso es algo que aún me cuesta.
Podría deciros cosas de lo fantástico que es irse de Erasmus (algo que recomiendo a todo el mundo, por supuesto), podría deciros aquello de que si no te has ido de Erasmus nunca entenderás la sensación por mucho que te la cuenten (y es cierto), pero yo no quiero hablaros en general. Quiero hablaros de lo que supone o ha supuesto para mi irme de Erasmus a esa pequeña ciudad de Finlandia, Joensuu.

Al principio todo es era incierto, llegas y es como si te sacaran de tu pequeño círculo de confort a la selva más salvaje. Te sientes perdido, lejos de todo lo que quieres y sin nadie que pueda entender cómo te estás sintiendo. A los pocos días empiezas a salir y a conocer gente que resulta que vive la misma situación de desorientación que tú. Es agosto, pero allí hace frío, mientras en tu tierra la gente sigue en la piscina tú ya montas en bici con abrigo.
Sin pensar cómo sucede todo, te juntas con gente que de un día para otro pasa de ser conocida a ser parte de tu familia. Confías rápido porque esa gente necesita de ti tanto como tú de ellos. Y en una noche de fiesta en un hotel, resulta que alguien no tiene bici, y vais andando 4 kilómetros hasta casa, y congeniáis muy bien, y algo dentro de ti te dice que esa persona será especial, y así es. Y así va pasando, como sin querer, como de casualidad, con las personas que luego se convierten en tus mejores amigos. Una conversación, un baile, o unas risas, y piensas que quieres que esas personas te acompañen el resto de meses.
Y poco a poco os vais haciendo grandes en esa ciudad de primeras desconocida. De repente Joensuu, con ese nombre tan extraño, pasa a ser tu vida, tu día a día, tus aventuras, tus momentos felices, tus momentos malos, tus risas, tus lágrimas... todo ello de la mano de esas personas que también se hacen parte de tu día a día, que te ayudan cuando estás mal, que te comprenden, que te escuchan, que invitan a comer, que se van contigo cuando estás enferma, cosas que de alguna manera, nadie más podría aportarte estando allí.

Poco a poco te vas sintiendo más y más feliz, más y más llena, más y más valiente, más y más madura. Te das cuenta de que no necesitas nada de lo que antes tenías para poder ser alguien y para poder manejarte por ti mismo. Tan pronto te abres una cuenta en el Nordea como pones la "laundry" o cocinas aquella receta de mami que pensaste que nunca llegarías a cocinar, y resulta que haces tu primera tortilla de patatas y hasta sale bien!! Ya nada puede romper ese estado de felicidad porque sientes que eres capaz de formarte una vida por ti mismo.
Y el tiempo pasa, y vas conociendo Joensuu, y un día te tomas unas Koff en casa y te tiras hasta las 10 de la mañana con tus amigos, y otro sales a beber a la puerta de una discoteca a menos 20 grados, o haces de un baño público tu lugar calentito para beber, o vas a la uni en bici a 200 por hora porque llegas tarde, o comes en el Carelia a las 12 de la mañana porque tu horario no te permite otra cosa...
Y poco a poco vas conociendo mejor a la gente que te rodea, y un día te los quedas mirando y piensas: "es absurdo, cada uno es de una forma, son muy diferentes, pero son mis amigos, mis vecinos, mi familia" Y te das cuenta de que sabes perfectamente cuándo Mari Jose está triste, o cuándo Gonzalo está borrachísimo y se va a caer de la bici o te va a pegar un guantazo, o cuándo Alex necesita una sesión de psicólogo en un embarcadero, o tiene el día de meterse contigo hasta que prefieras la muerte antes que seguir aguantándolo, o cuándo Irene y Ana están fleje enraladas, o cuándo Javi está agobiado con su proyecto, o cuándo le va a dar la risa tonta hasta llorar...y así, con todos ellos.

Y vives situaciones tan pintorescas que te encantaría guardarlas todas en un libro, y te rompes un diente al caer de la bici, y rompes un cristal con la rodilla... Y un día te encuentras a las 6 de la mañana en casa de alguien tomando pasta, y al otro con la cabeza en la nieve porque te han hecho la fregona, y otro te ves bebiendo con 100 personas en la lavandería, y resulta que ponemos de moda la "Laundry party".

Y de repente te encuentras en sitios como Laponia, charlando con Papá Noel (el de verdad) o pasando la aduana hacia Rusia, o bañándote en el Ártico, o viendo una aurora boreal con tus amigos encima de un lago, o surcando los mares dirección Estocolmo de fiesta en un barco y aquello parece el Titanic moviéndose de lado a lado. Y resulta que tus amigos (sí, los que antes eran familia y hermanos) te meten a 7 personas en el camarote tocándote el acordeón y tú con el pijama y un mareo tremendo (cosas de hermanos...)

Cosas absurdas que realmente nunca pensaste que estarías viviendo pero que nunca, jamás vas a olvidar.

Hablas mil y un idiomas, sabes decir palabras sexuales e insultos en todos y cada uno de los idiomas del mundo, y como buen español, enseñas a todo el mundo la palabra "follamos" diciéndoles que es lo que nosotros decimos cuando brindamos, y lo consigues, y los japoneses estarán en Japón y se la enseñarán a sus colegas y algún día lejano alguien le dirá a una española ese "follamos" con la mejor intención, y ahí vendrán los problemas..!

Jet Set, Ilona, Muru, Onkilampi, Tervetuloa, Moi, Latolankatu, S-Market, Ita Suomen Yliopisto, Suomi, Clash Olson, Keskusta, Koff...etc etc se vuelven las palabras más pronunciadas en aquellos tiempos.
Y las canciones de "Don`t you worry child" y "Fucking awesome" se convierten en himnos.
Y toda la gente de Latolankatu 9, se convierten en familia.

Conocí a personas (y persona) muy muy especiales que en un principio no eran nada más que gente que por pura coincidencia y locura habían elegido ese remoto lugar del mundo para pasar nueve meses, al igual que yo, y ahora forman parte de mi vida, y de mi piel. Porque no me arrepiento de llevar esta experiencia siempre "in the back of my head", siempre conmigo.
Yo no sé cómo serán las Erasmus de los demás, solo sé que la mía en Finlandia fue insuperable, e inolvidable.

Dicen que esto es una vez en la vida, y menos mal, porque si la viviera dos veces no tendría tiempo ni memoria en la cabeza para guardar tantos y tantos momentos vividos.

Moi moi, Suomi! See you soon!