Como cada año, en verano, llega mi día favorito.
Un día que pase lo que pase siempre es importante y especial para mi. Este año sabía que iba a ser diferente y un poco más amargo, y así ha sido. Las cosas cambian, las personas también, pero hay que saber sacar lo bueno de todo, cosa que poco a poco voy aprendiendo. Hoy ha habido mucha gente que se ha acordado de mi día y que ha tenido un detalle conmigo, y eso me hace feliz, por saber que de alguna manera soy alguien en la vida de mucha gente, alguien a quien merece la pena pararse a felicitar.
He recibido uno de los mejores regalos que nunca me han hecho. Porque muchas veces pensamos que lo material es lo importante, pero lo importante son las cosas que te llegan al corazón.
Sí, quizás no haya sido el día que llevaba 364 días esperando, pero cuando me paro a pensar, ha sido un día especial, como siempre lo es este 1 de julio. Es mi día, uno entre 365. Algo que sólo es para mi, y que me hace muy feliz.
Ahora que paso por una etapa en la que me estoy descubriendo a mi misma, pienso que este día especial puede ser el revulsivo que me impulse a quererme más, ya que mucha gente me quiere, y a valorar la persona que soy. Como soy yo, y no como digan los demás.
Necesitaba subirme la autoestima, porque si no lo hago yo, nadie lo hará por mi.
Buenas noches con 21 añitos y una vida entera por delante para equivocarme, levantarme, y ser feliz.
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