A veces sientes cosas que no sabes ni qué son,
ni sabes cómo llamarlas...
Sólo sabes que las estás sintiendo.
Abres los ojos un momento y ves que él está ahí,
enfrente,
agarrándote como si fueras a escaparte,
como si nunca quisiera separarse de tí...
Y te besa.
Y eres feliz, más que nunca.
Y entonces te dejas llevar,
y lo agarras tú también rezando porque no sea un sueño,
y al tocarle,
te das cuenta de que está ahí,
de que es real.
Y también te das cuenta de que lo quieres más de lo que cualquier día pudiste imaginar...
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