viernes, 21 de enero de 2011

¡Seamos un poco niños!


El otro día observando niños llegué a una conclusión: todos deberíamos ser un poco niños, en todos los sentidos.

¿Por qué exigir tanta madurez para todo? ¿Por qué tomarse tan en serio hasta el más mínimo detalle?
Deberíamos hacer como ellos. Viven al día, sólo les importa acostarse por la noche y pensar en el día tan emocionante que han vivido. Sólo tratan de ser felices, no exigen nada a nadie, no piden, no hieren a sus compañeros...

Pero no, nosotros tenemos que ser unos adultos, tenemos que controlar nuestras emociones, no podemos llorar, no podemos reír, no podemos vivir la vida...

Pues no, me niego a ver la vida así. A partir de ahora prometo que me pareceré más a ellos.

Cuando quiera reír, reiré, cuando quiera llorar, lloraré. Haré lo que sienta, y pensaré en el presente. Porque lo importante es acostarte por la noche sabiendo que has tenido un buen día...que has amado, ayudado, que no has hecho daño a nadie, y si lo has hecho has pedido perdón.

Y contigo, pequeño, voy a aplicarme el mismo cuento. Sólo quiero disfrutar de esto, de que te tengo, no voy a mirar al futuro dejando pasar el presente, porque mi presente eres tú, y no quiero que te marches sin haber sido muy feliz conmigo.

¿Aceptas el reto? Seamos un poco niños...

No hay comentarios:

Publicar un comentario