Hoy quería hablar de las mañanas tan bonitas que llevo desde el 16 de febrero que empecé mis prácticas, y de esas 25 personitas que conforman mi rutina estos meses, y que me están haciendo la persona más feliz del mundo.
Cada día llego a mi casa muy cansada, a veces estresada, con dolor en todos los músculos... pero la fuerza que me dan estos pequeños mentalmente cura todo lo físico.
El aula de infantil es el sitio donde más veces te dicen lo guapa y preciosa que eres y estás, donde mejor se fijan en todos los detalles de tu persona (color de uñas, estilo de peinado...), es el único sitio donde te riñen si llevas 2 días seguidos las mismas botas... Y donde te preguntan si tú también tienes madre, o si tú también tienes casa... Es el sitio donde más besos recibes, y donde más te apetece darlos!
Estos pequeños personajes son las personitas más sinceras que te puedes encontrar, y por ello te sacan las mayores sonrisas con sus comentarios a cerca de todo, de la vida, de su familia, de cosas que ellos piensan...
Una pequeña todos los días me abraza y me dice "te quiero, cariño mío", ¿dónde más si no aquí ibas a recibir ese trato?
Me gusta sumergirme en ese mundo que es para mí mi clase, ese mundo donde ya no caben mis problemas, porque tengo que atender a todos los suyos. Si los gusanos de seda comen, si crecen las plantas, si nos hemos quedado sin papel, si nos hemos hecho una herida, si hemos roto un folio, si no nos salen los trazos, si hemos pegado al compañero, si mi amiga no quiere jugar conmigo, si los bailes de fin de curso serán fáciles, si algún niño se pierde, si nos traen sus regalos del Ratoncito Pérez...
Ahora estos niños forman parte de mi rutina, y son culpables de mi actual estado de felicidad. Soy feliz con lo que hago, soy feliz con mi carrera, soy feliz por tener una nueva familia de 25 personitas que me dan su amor y su cariño cada día.
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