domingo, 9 de febrero de 2014

Ser la pieza que nunca encaja en ningún puzzle.

Nadar a contracorriente, tener la sensación de ir en un sentido diferente al de resto del mundo. Quizás de alguna forma somos todos iguales, nos movemos por nuestros intereses, pensamos en nosotros, al fin y al cabo todos queremos lo mismo: ser felices (o intentarlo), sentirnos cómodos en este camino al que llamamos vida. Quizás de otra forma seamos diferentes, cada uno movidos por un mismo motor pero a distintas velocidades. Prefiero pensarlo así, por no sentirme la pieza que no encaja en ningún puzzle. ¿Qué pasa no me siento igual a nadie? ¿Qué pasa si no comparto muchos de los motivos por los que hoy en día se mueve la gente? ¿Qué sucede si quiero ser yo misma pero vivo en un mundo en el que hay que ser actor para sentirse a gusto con uno mismo?
Sólo tengo clara una cosa, no me importa ser la pieza que no encaja porque no es necesario encajar, porque solo hay que ser único y quererse. Odio vivir en un mundo de actuación y películas de Hollywood. No me importa sentirme diferente por no actuar, no pienso hacerlo. El que quiera acercarse a mi lo hará sabiendo quién soy de verdad, y lo hará a pesar de mis defectos, porque no me importa mostrarlos, no hay que esconderse, no hay que dejar de ser uno mismo para agradar al resto, eso solo seguirá ayudando a que este mundo en el que vivimos sea cada vez más y más falso, más y más de mentira.

No hay comentarios:

Publicar un comentario