Es duro tener un sueño en el que nadie cree. Es duro nadar contra corriente, pero más duro es si el problema son 800 kilométros y dos corazones.
Duele que la persona que más feliz te hace y con la que más completa te sientes tenga que estar lejos de ti. Duele la lucha y las heridas que va dejando.
Ya sé las cosas negativas y no es mi intención repasarlas. Mi intención es dar la enhorabuena, a ti, a mi. Somos unos campeones luchando por algo en lo que muy pocos creen. Frustra, cansa, pero día a día le echamos ganas y una sonrisa a esta situación en la que la vida nos ha plantado. Intentamos ser optimistas viendo un futuro que, pasito a pasito, parece más cercano. Cuánto hemos peleado ya..! Y nada ha sido capaz de rompernos.
Cuánto hemos crecido y cuantísimo nos hemos aportado sin tenernos cada día. Cuánto hemos confiado. Cuánto nos queremos. Cuánto te quiero.
Vivimos entre "te echo de menos", pantallas y programas que nos facilitan la vida, vivimos entre estaciones de autobús, metro, carretera, "un día menos", abrazos de reecuentros que se hacen eternos, volver a conocernos cada vez, las primeras horas, despedidas... Vivimos lo más difícil pero también los momentos más bonitos.
Y esta, así, a pedazos, es nuestra curiosa historia...
Y que nadie más lo entienda, que nosotros seguimos soñando... Y luchando.
Enhorabuena, porque como tortugas, poco a poco, le estamos ganando este pulso a la distancia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario