martes, 25 de mayo de 2010

Ayer.


Por días como el de ayer, merecer la pena luchar siempre por lo nuestro.
Por días como ayer, de sonrisas de felicidad, de abrazos, merece la pena aguantar cada enfado, cada lágrima.
No era un día especial, no hacíamos un año, ni meses, ni nada, pero nosotros lo convertimos en un día especial, y era feliz, muy muy feliz.
Hablamos, comimos, reímos... Yo hacía tiempo que no me sentía taaaan a gusto con él, es que no podía ni si quiera dejar de mirarle!
Le quiero, y mucho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario