
Hablemos. De amor. De nosotros. De la vida.
Hablar nunca está de más. Repitamos las mismas frases que ya nos hicieron felices previamente, porque igual todavía pueden hacernos aún más.
No debemos podar las palabras y los sentimientos.
A mí personalmente me gusta repetir una y otra vez lo que siento, y me gusta que hagan lo mismo conmigo. Hablando se entiende la gente, y hablando funcionan mucho mejor las parejas.
Hablando podemos saber qué piensa exactamente esa persona que con la mirada no nos lo ha dejado lo suficientemente claro.
Y si yo pudiera hablar ahora... bien sabe un personajillo lo que diría.
Que aún siento la magia de estos días. Que esta noche le echaré de menos. Que le quiero, como siempre. Y que, sí, lo reconozco, me gusta San Valentín.
No hay comentarios:
Publicar un comentario