Yo soy la primera persona que dice que los deportes son un juego, y que a veces no hay que tomárselos tan en serio. Pero es que cuando un deporte ha sido la mitad de tu vida, y un día sientes que deberías dejarlo..es bastante triste. Por qué?
Porque siento que no aporto nada, que no sirvo, que no ayudo... Y es triste. Y no lo digo sólo por lo de ayer, que también dolió. Una semana pendiente de un partido, preparando cosas, pensando movimientos, hablando de eso con todo el mundo... para que a la hora de la verdad no tengas oportunidad de demostrar nada... Se saltan las lágrimas, y no lloro más porque en verdad lo estoy asumiendo. Que sí, son decisiones del entrenador, y es cierto, que yo no soy buena, también es cierto. Pero lo de ayer no lo entiendo todavía. Yo creo que a las personas hay que darles oportunidades.
Es triste, y cuanto más lo pienso más me duele. Porque este deporte me ha dado mucho, y pensar que cada vez lo hago peor, que no mejoro, y que no puedo hacer nada por evitarlo, de verdad que me requema.
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