
Me hace gracia esta frase ya. Es la que él utiliza cuando no hay más tema de conversación, pero suele pasar que al final me sincero yo.
Sabéis qué creo?
Que a veces me sincero mucho, es decir, que hablo demasiado de mí a la gente, y a él el primero. Será porque soy así, muy abierta, muy sociable, y no sé confío en la gente (quizás demasiado)... Y a la hora decirle por ejemplo a él mis sentimientos, a veces pienso que me confundo en contarle tanto. No sé si debería guardarme algunos para mí misma. Me gusta contarle todo, y saber su opinión, pero a veces después de hacerlo pienso que sería mejor no haber dicho nada.
Contar todo lo que sientes, según creo, te hace más vulnerable, es más fácil que te hagan daño. Aún así, por el momento, creo que seguiré corriendo ese riesgo.
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